Orbis Alterius

AL ESTE POR EL OESTE

 Frank G. Rubio

 

JAPÓN ESPECULATIVO

Relatos asombrosos de fantasía y ciencia ficción.

Selección y edición de Gene van Troyer y Grania Davis

Satori Ficción 14. Editorial Satori. Gijón, 2017.

 

EL ZOO DE PAPEL

y otros relatos.

Ken Liu

Alianza Editorial. Madrid, 2017.

 

El año del Gallo de Fuego llegaron a nosotros dos excelentes antologías de relatos fantásticos procedentes de Extremo Oriente. Una de ellas, la componen textos de 16 autores nipones de la segunda mitad del siglo XX (1962-2002); la otra, abarca 15 narraciones, relatos y novelas cortas, del escritor chino Ken Liu (1976), procedente de la República Popular y afincado en los Estados Unidos desde 1987; estas últimas escritas todas durante el siglo XXI (2004-2013) con cierto grado de incertidumbre porque el editor no incluye las fechas, ni el lugar de publicación, de los relatos.

 

Estas compilaciones muestran la ósmosis entre la cultura norteamericana y la de estas dos civilizaciones orientales muy distintas en su desarrollo a pesar de un origen común, centrada en este aspecto de la literatura de género tan importante para la conformación del imaginario colectivo.

 

Liu, en su ambiciosa historia El hombre que puso fin a la historia: documental, toca muy sutilmente esta cuestión. La recopilación publicada por Satori, traducción de una antología (2007) destinada al público de habla inglesa que va acompañada de diversos textos introductorios que relatan su génesis, está íntimamente ligada al generoso esfuerzo de la escritora norteamericana Judith Merrill (1923-1997) por traducir relatos nipones al inglés y así dar mejor a conocer esta producción a los lectores anglosajones. Con esa finalidad marchó al país del Sol Naciente en 1970; permaneciendo en 1972 seis meses durante los que puso en marcha el Japanese SF Translation Project. El mismo Ken Liu es traductor de destacados textos chinos de ciencia ficción al inglés; pensemos en la obra: El problema de los tres cuerpos de Liu Cixin (2006-Premio Hugo 2015). El espectro de la tan comentada globalización, y su muy borrosa naturaleza en proceso de despliegue, late tras estas cuestiones de la traducción. No sólo por sus patrones culturales originarios, divergentes del occidental, sino también por sus inconmensurables artefactos lingüísticos. Los cuentos de Liu, como los muy delicados e inteligentes: Mono no aware o El literomante, tocan esta babélica cuestión. Son relatos de alguien naturalizado en otro país muy distinto y reflejan expresamente, siendo este uno de los aspectos más interesantes de su trabajo, la dramática tensión existencial y cognitiva que le provocó su adaptación a la cultura norteamericana. Todos los sabores es una novela corta que podríamos perfectamente encajar en el western, en ella hibridan el realismo mágico chino procedente del mundo tradicional con esta variante de la novela histórica tan popular que toca los aspectos “medievales”, llamémosles así sin miedo, del proyecto de constitución de la República. Las narraciones más interesantes de esta antología, donde el bello relato que le da título ha recibido los tres grandes galardones anglosajones (Hugo, Nébula y Premio Mundial de Fantasía), giran expresamente sobre esta cuestión. Siempre teniendo en cuenta que

 

la identidad reivindicada por el autor es la de una China anterior, no sólo a la de la Modernidad y el comunismo sino a la de los manchúes; mágica, popular y de corte abiertamente pagano (taoísta).

 

Buena caza o El maestro de litigios y el rey Mono, dos de las piezas más destacadas, dan buena cuenta de esto.

Los relatos especulativos japoneses contenidos en esta selección de Gene van Troyer y Grania Davis están muy vinculados a los desarrollos que se dieron en la ciencia ficción anglosajona entre los 60 y los 80, la llegada de la “New Thing” fundamentalmente, pero con ese toque indeleble nipón donde se combinan: humor, sorpresa, ausencia de espanto hacia lo grotesco y crueldad que a muchos nos encanta. Son relatos que lindan la mayor parte de ellos con el surrealismo; muchos  dotados de un agudo componente visual que remite al “manga” o al “anime”. En su inmensa mayoría escritos en la etapa de juventud de sus autores y llenos de frescura y entusiasmo. Fauces salvajes de Komatsu Sakyo, Caja de cartón de Hanmura Ryo o Mogera Wogura de Kawakami Hiromi hacen hincapié en lo surreal siendo el último, uno de los pocos obra de una fémina, de una especial y siniestra eficacia. En Otro“Príncipe de Gales” o en Chica, de Toyota Aritsune y Ohara Mariko respectivamente, lo grotesco impera y nos afecta de manera marcadamente emancipadora. Ya en un plano supuestamente más convencional, remitiendo a los mejores momentos de la Edad de Oro del género, encontramos una obra de alto potencial evocador donde se entremezclan folklore autóctono y SF clásica de corte heinleniano: La leyenda de la nave espacial de papel de Yano Tetsu (1923-2004); este último, auténtico patriarca de la ciencia ficción japonesa. Para terminar: lo más interesante de Liu son sus aspectos, tanto estrictamente literarios como de contenido, relacionados con el acercamiento a la cosmovisión china de sus mayores a través de la cual remodela los temas recurrentes de la ciencia ficción. El ensayo de Shibano Takumi (1926-2010) faneditor de pro y traductor de autores como Larry Niven o Arthur C. Clarke, titulado “Razón colectiva”: una propuesta abre el terreno al debate sobre una cuestión filosófica relevante en un mundo donde el transhumanismo comienza a tomar forma y adquirir carta de legitimidad.

 

¿Se ha transformado en gran medida la ciencia ficción en una ideología legitimadora de una “computopía” en ascenso, perdiendo con ello todo su potencial transformador y deviniendo ideología?

 

Pero esto, querido lector, es ya otra historia.